ZURBARÁN

A principios del siglo XVII, llegaron desde Italia nuevas formas naturalistas que desbancaron a las imágenes idealizada y de gestos excesivo que caracterizaron al manierismo. La gradual evolución de aquel estilo al barroco respondió no sólo a un cambio de gusto sino también, a la influencia de la Iglesia que, bajo el signo de Contrareforma, deseaba presentar imágenes devocionales que impactaron a los fieles desde la realidad inmediata para moverles al fervor y a la oración.

En Sevilla, en torno a 1520 - 1630, se desarrolló la obra de algunos jóvenes artistas como Velázquez, Alonso Cano y Zurbarán en la que encontramos ya perfectamente definido el lenguaje naturalista propio del barroco.


ANGEL TIRUFERARIO
Zurbarán (1598-1664)

El núcleo fundamental de la sala, que lo es también de la pinacoteca lo componen 18 obras de Francisco de Zurbarán (1598-1664). En estas tablas y lienzos, se aprecian, de manera clara, las características propias de la pintura de Zurbarán: figuras en primer plano sometidas a una luz fuertemente contrastada con las sombras, tonos intensos de color enfrentados sabiamente y dispuestos en grandes superficies, sensación de monumentalidad...Ante estas obras, recordamos cuantas veces se ha elogiado como Zurbarán, haciendo uso de un lenguaje naturalista sobrio y contendido, supo interpretar el sentido y la solemnidad de la religiosidad monástica.

Alrededor de 1637, los monjes de la Cartuja de Jerez decidieron modernizar, con un nuevo retablo, la Iglesia construida el siglo anterior. Le encargaron a Alejandro de Saavedra el diseño y ensamblaje del retablo, a José d Arce las esculturas y a Zurbarán las pinturas que realizó entre 1637 y 1639.


BEATO JUAN DE HOUGHTON
Zurbarán (1598-1664)

A nuestro pesar, hoy solamente podemos imaginar la belleza de este conjunto ya que fue desmembrado en el siglo XIX. La reconstrucción teórica de la disposición original de las obras de Zurbarán en el Retablo Mayor ha sido intentada por distintos especialistas (Guinard 1949, 1960, Pemán 1948, 1950, 1964, Baticle, 1987, Liedtke, 1988). La tarea es difícil por la imprecisión de las descripciones antiguas (1) y por las sucesivas modificaciones efectuadas por los cartujos.

Cuatro de los grandes lienzos del retablo se hallan actualmente en el Museo de Grenoble: "La Adoración de los pastores", "La Anunciación", "La Circuncisión" y "La Adoración de los Magos". En el Metropolitan Museum de Nueva York se encuentra el de "La Virgen de la Defensión" y en el Museo de Poznan (Polonia), "La Virgen del Rosario". En el Museo de Cádiz y expuestos en esta sala, se conservan el resto de los lienzos del retablo: "La Apoteosis de San Bruno" que debió de ocupar el segundo cuerpo, los cuatro "Evangelistas", "San Lorenzo" y "San Juan Bautista".

En forma semicircular, en un intento de acercarnos a la forma en que se cree que estaban expuestas originalmente, se presentan nueve de la diez tablas que


CARDENAL NICOLÁS ALBERGATI
Zurbarán (1598-1664)

decoraban el pasillo del Sagrario, tras el retablo. La tabla desapareció antes de 1820. No se conoce su paradero pero si su iconografía al existir dos copias localizadas en colecciones particulares gaditanas. La colección conservada en el Museo, de tablas del Sagrario de la Cartuja de Jerez forman una de las mejores series de Zurbarán. Dos de ellas representan a ángeles turiferarios y el resto a santos cartujos. Zurbarán utilizó el recurso del color para individualizar estas figuras. A pesar de la uniformidad del hábito blanco de los cartujos, los contrates con los rojos y violáceos de las mucetas, con el azul del cielo o el tono oscuro de los fondos hacen que cada tabla tenga su propio colorido, a la vez, que los blancos se tiñen de diversas tonalidades.

El lienzo de "La Pentecostés", pintado por Zurbarán alrededor de 1630, fue considerado por todos los estudiosos como procedentes también de la Cartuja de Jerez, hasta la publicación de un documento que hacía pensar que procediera del Consulado de Indias (Serrera, 1984). Estudiamos toda la documentación antigua del museo, del Archivo de la Academia de Bellas Artes y bibliografía local antigua, pudiendo actualmente asegurar que este lienzo ingresó en el museo en 1863 desde la Junta Provincial de Agricultura, Industria y Comercio, procedente del Consulado de Cargadores de Indias en Cádiz desde 1751 y anteriormente del de Sevilla (Clavar, 1993).

Zurbarán, al abordar la realización del lienzo de "La Venida del Espíritu Santo", eligió la representación tradicional del tema, siguiendo quizás de cerca parte de la estampa nadaliana de la Asunción, grabada por Jerónimo Wierx (Pérez Guillén, 1989. Nadal, 1979). Sin embargo, supo dotar a la escena de una especial naturalidad, quietud y emoción contenida. Formalmente destacan la expresión de rostros y manos y los sutiles contrastes de colores enriquecidos por la sucesión de los distintos planos de luces y sombras.

"la Porciúncula" de Zurbarán procede del Convento de Capuchinos de Jerez. Ingresó en el museo en 1835 tras la desamortización. El pintor pudo inspirarse para su composición en el grabado de Federico Barocci de 1581. Se le ha comparado con "La Aparición a San Alfonso Rodríguez" del Museo de la Academia de San Fernando en Madrid, firmado por Zurbarán en 1630, lo que permite datar nuestro cuadro en fecha próxima (Pemán, 1964). Como en otros cuadros ("San Bruno en éxtasis" en la sala, por ejemplo) usó Zurbarán la disposición en dos planos, fórmula tradicional en la pintura sevillana.En el registro inferior aparece San Francisco mostrando sus estigmas, arrodillado y rodeado de las rosas en que se han convertido las zarzas con que se martirizaba. En el plano superior, el celestial, aparecen sobre las nubes, con cabezas de ángeles niños, Jesucristo portando el privilegio de la Porciúncula y la Virgen acompañados de ángeles en oración, en segundo plano.

En la Galería, de paso a la sala 3, sobresale el Ecce Homo atribuido a José Ribera (1591 - 1652), resplandeciente tras su restauración junto a él, se expone una copia antigua de su "Entierro de Cristo" conservado en el Museo del Louvre. Ribera, pintor nacido en Játiva (Valencia), se estableció desde su juventud en Nápoles. Esta ciudad fue en el siglo XVII un relevante centro artístico al que llegaron los más significativos artista italianos . Creó en Nápoles un importante taller del que salieron numerosos pintores influidos por su pincelada pastosa y cálido colorido.

1.- Historia de Jerez del Hermano Rayón, 1640. Ponz, 1792. Ceán, 1800. Inventarios de la Cartuja de Jerez de 22 de noviembre de 1820, de 20 de diciembre de 1820 y de 5 de septiembre de 1835.

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