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Fondo de Pantalla

Alcances 2008

Make it funky!

La noche del lunes 17 de septiembre, el patio del Baluarte de la Candelaria se vio invadido por el ritmo. La proyección de este documental ofreció la posibilidad de aproximarnos a la historia musical de una ciudad tristemente célebre en la actualidad por culpa de aquella espantosa tragedia que fue el huracán Katrina, y cuyas consecuencias aun se sufren por aquellos lares.

Con mas vocación de homenaje o de recuerdo que de un verdadero documento, el director Michael Murphy repasa, más con el corazón que con la cabeza, los nombres y los hombres (y mujeres) que han hecho de New Orleans una ciudad única musicalmente hablando. Desde los orígenes de su música más tradicional, en la esclavitud, pasando por las influencias de todo tipo que impregnan su música hasta llegar a los grandes nombres del siglo XX: Fats Domino, Earl Palmer y tantos otros.

Los testimonios directos de los protagonistas se aderezan con fragmentos de un espectacular concierto homenaje celebrado en 2004, en el que, además de las grandes figuras (o más bien, los grandes músicos, pues aquí hablamos de música y no de negocio) de New Orleans, aparecen otros músicos como Keith Richards o Bonnie Rait, que se reconocen admiradores del sonido de esta ciudad y que, como tantos otros, son en parte deudores de la capacidad creadora que se respira en sus calles.

En la parte más documental, podríamos destacar los testimonios de los músicos (ni que decir tiene que la mayoría de ellos son de raza negra) que relatan las dificultades que tuvieron para poder tocar en cualquier local por culpa del racismo. No olvidemos que New Orleans está en el profundo sur estadounidense. Amenazas, boicots e incluso atentados (con bomba, si) fueron sólo alguna de las penalidades que tuvieron que sufrir no solo los músicos negros que querían tocar su música, sino también aquellos locutores radiofónicos que sabían que aquella música era algo especial y deseaban programarla, pero que pronto comprendieron que si lo hacían peligraba su integridad, su trabajo e incluso su vida.

Funk, Rock & Roll, Jazz, Rythm & Blues... todos estos géneros han nacido (o han crecido) gracias al especial espíritu que impregna a esta ciudad sureña. Y de todos ellos tenemos ejemplos en el documental. Pero a pesar de ello, los grandes músicos que aparecen en la cinta no son grandes divas de la música ni estrellas del rock ni, por supuesto, pop-stars. Son músicos humildes y sinceros que sienten muy profundamente lo que hacen y que, sobre todo, aman la música. Y eso se nota.

Isaac Álvarez


Lo mejor del corto español. Programa 2.

Segunda parte del programa dedicado a mostrar un panorama general del cortometraje de ficción realizado por autores españoles. En líneas generales, un programa un poquito más flojo que el primero pero con algunos momentos reseñables, entre ellos los que siguen.

El primer corto de la sesión “Banal”, de David Planell, nos muestra una escena de conflicto familiar entre un padre separado y su hija adolescente, encuadrada en una discusión totalmente surrealista acerca de las vacaciones de la joven. La escena típica de conflicto generacional se desenfoca al incluirse en ese contexto de extrañamiento que provocan los destinos elegidos para las vacaciones (“primera línea de Intifada”), y aunque corre el peligro de caer en el ridículo, el guión consigue mantenerse en su sitio para ofrecer una escena sincera entre un padre agobiado por sus responsabilidades y una hija adolescente en plena “edad del pavo”.

“Salad days”, de Gabriel Ochoa, también juega con el elemento fantástico-surrealista encuadrado en un contexto cotidiano, la relación entre dos empleadas de supermercado, una ya veterana y de vuelta de todo, y otra novata y desubicada. Pero aquí el resultado no parece tan brillante como en el anterior, y no consigue enganchar por completo al espectador.

En “Temporada 92-93”, Alejandro Marzoa nos mete en la disyuntiva a la que se ven sometidos dos amigos aficionados al futbol que se ven agraciados con un premio en la quiniela gracias a un resultado que envía al equipo de sus amores a segunda división. El corto tiene momentos divertidos y está más que correctamente interpretado y dirigido, pero quizá le falte algo más de energía para enganchar al espectador, aunque fue el corto que más risas provocó en el público.

Pero sin duda el mejor corto de la noche fue “Mensajes de voz”, de Fernando Franco, un corto que nos cuenta el fracasado intento de reconciliación de una pareja a través de imágenes con el fondo de los mensajes que recoge el contestador automático de la protagonista. Muy bueno técnicamente y con un guión muy trabajado, hay que destacar la brillante narración que consigue hacer comprensible toda la historia sin que exista en ningún momento un diálogo directo. Además, unas interpretaciones muy ajustadas consiguen transmitir las sensaciones que experimentan los personajes sin que los oigamos nunca hablar directamente. Realmente recomendable y posiblemente de lo mejor del programa de cortos de ficción.

Isaac Álvarez


Rufus Wainwright. All I want.

Dentro de la sección Down Visions Alcances, proyectada en el Baluarte de la Candelaria, pudimos asistir a la proyección de este documental acerca de uno de los músicos activos más personales dentro de la escena musical norteamericana actual. Rufus Wainwright no es precisamente un cantante de masas ni posee grandes éxitos de popularidad ni de ventas, pero su propuesta musical es de una calidad incuestionable.

Posee una voz prodigiosa y de textura muy peculiar con la que crea melodías muy trabajadas que le dan un ambiente excepcional a sus composiciones, pero que lo alejan del gusto general del gran público. El documental nos adentra su vida desde su infancia, hijo de músicos reconocidos pero no excesivamente famosos que respira el ambiente artístico desde niño, pasando por los difíciles primeros años de carrera musical y sus escarceos con las drogas hasta llegar a una etapa de madurez donde, ya rehabilitado de sus adicciones, prosigue su carrera musical con trabajos cada vez de mayor calidad.

La historia se completa con la opinión de colegas de profesión, que se centran sobre todo en el aspecto musical, y los testimonios de familia y amigos, que nos esbozan más la parte humana del artista, aparte del testimonio del propio Rufus. Es un documental sencillo pero sincero, con el hombre detrás del artista reconociendo sin tapujos sus fallos y sus aciertos, su declarada homosexualidad y sus escarceos con las drogas y el ambiente más frivolo del negocio de la música. Su ajustada duración y la ocasional aparición de fragmentos de actuaciones del artista hacen de éste un documental idóneo para conocer su figura. Tiene su aquél el hecho de que la mayoría de los músicos que aportan su opinión (Scissor sisters, Neil Tennant, Elton John) sean artistas que, como el que nos ocupa, han reconocido abiertamente su homosexualidad o, por lo menos, ostentan una clara ambigüedad sexual clara (solamente Sting escapa a esta clasificación).

En definitiva, un documental recomendable tanto para acercarse a la figura de Rufus Wainwright, (aunque para eso sea más recomendable todavía escuchar alguno de sus trabajos) como para que quien ya los conozca, se adentre en la personalidad de este artista de propuesta peculiar pero indudablemente poseedora de una calidad fuera de lo común.

Isaac Álvarez


Lo mejor del corto español: Programa 1

Fuera del concurso oficial de Alcances encontramos esta recopilación de cortometrajes de autores españoles que intenta reunir las muestras más destacadas de este formato en una recopilación de obras tan interesante como variada. En este primer programa, tuvimos la ocasión de ver hasta nueve obras de autores españoles. De entre todas destacamos aquí las que por una u otra razón han llamado la atención de este humilde cronista.

Siguiendo el orden de proyección, comenzaremos por “El viaje de Said”, de Coke Rioboó. Un corto de animación con plastilina que, aparte de la virtuosidad técnica del manejo del material, destaca por mostrar una historia tristemente habitual en nuestros días, la inmigración en condiciones infrahumanas, bajo una envoltura aparentemente desenfadada pero con una intención de fondo profundamente comprometida. Said, un niño marroquí, parte en un viaje imaginario a una tierra donde la apariencia (una feria de atracciones), no se corresponde con la realidad. Multitud de detalles adornan esta obra donde la denuncia se disfraza de chochona picoleta o de muñeco de pim-pam-pum bigotudo.

Inmediatamente después se proyecto “Propiedad privada”, de Ángeles Muñiz, donde se retrata con indudable talento una situación de maltrato psicológico. Una mujer con formación y un trabajo de responsabilidad se ve ninguneada hasta límites insospechados por su marido. La violencia que presenciamos en pantalla no es explicita ni física, pero la habilidad de la realizadora y la interpretación de los actores consiguen que sea mucho más aterradora que si lo fuera. Un buen corto, comprometido y bien ejecutado, en el que la falta de un desenlace definido no hace sino aumentar la sensación de desazón que provoca en su visionado.

“Traumatología”, de Daniel Sánchez-Arévalo, cuenta con un reparto amplio y una buena producción, lo que ayuda mucho a esta historia de conflictos familiares no resueltos desatada por el infarto del padre de familia. Una historia coral que muestra la cara oculta de las relaciones humanas, con algunos momentos tensos pero también con escenas donde el humor hace acto de aparición. Al final, como casi siempre, todo cambia para que todo siga igual.

Por último, destacaremos el corto “Coming to town”, de Carles Torrens, de autor y director español pero con medios de producción estadounidenses. La brillantez técnica se une a la mala leche “typical spanish” para contarnos un cuento navideño, con Papa Noel y duendes incluidos, en el que no se deja títere con cabeza y donde se desmontan muchos arquetipos de la imagineria navideña importada de Estados Unidos. Este corto ya ha sido premiado en varios concursos. Por cierto, el corto está rodado en inglés, y no sé por qué extraña razón a nadie se le ocurrió incluir unos subtítulos en castellano para que los que no dominen dicho idioma, que aun existen, pudieran entender en su totalidad los brillantes diálogos que adornan esta cinta.

Isaac Álvarez


Concuso de cortos: Programa 1

El concurso de cortos documentales de Alcances comenzó ayer viernes 14 de septiembre con este primer programa en el que se proyectaron un total de 5 películas. Lo cierto es que la variedad entre ellas, tanto temática como formal, no facilitará la labor del jurado pues resulta bastante complicado comparar o valorar propuestas tan diferentes entre sí.

Abrió la sesión el corto "De función", de Jorge Mur Moltó. Nos introduce en los entresijos de una funeraria de manera totalmente aséptica, como lo haría un forense que hace un autopsia, intentando que parezca que la cámara en realidad no está allí. Las conversaciones de los trabajadores durante sus quehaceres son la única nota de diálogo, pero sin una intención informativa cara al espectador, que simplemente observa su tarea como el reflejo de la actividad cotidiana de lo que realmente es la funeraria para ellos: un trabajo como cualquier otro. Donde la muerte se hace rutina, el duelo no siempre tiene lugar, aunque nunca se olvide el respeto.

El segundo corto de la noche fue "I want to be a pilot", de Diego Quemada. Sin lugar a dudas, el corto de la noche más trabajado en cuanto a la narrativa. La historia que nos cuenta este niño africano que vive en un gueto donde la miseria campa a sus anchas, comienza como una simple narración acerca de sus ilusiones para el futuro y acaba desembocando en un fiero alegato contra la discriminación y la terrible situación de millones de seres humanos que viven en situaciones extremas de penurias y enfermedad, todo ello sin dejar la voz del niño que quiere ser piloto. Una historia muy bien contada.

La sesión continuó con "Castañuela 70", de Manuel Tábano y Olga Margallo. A través de las voces de sus integrantes se nos cuenta una breve historia del grupo "Tábano", que revolucionó, dentro de sus limitaciones, la escena teatral española a comienzos de los 70. En aquella época de represión, sus actuaciones se convertían en un vehículo de expresión, velada por supuesto, de lo que muchos españoles tenían ganas de decir. A pesar de su interés se queda un poco escaso (apenas 15 minutos) y quizás un largometraje sería un formato más adecuado, pues el tema no carece de interés y da la sensación de que se podrían haber contado muchas más cosas.

"Bailando por dentro" de Rocío Sierra, nos introduce en las vidas de tres mujeres de edad avanzada y nos hace partícipes de sus ganas de vivir, de sus inquietudes y de sus aspiraciones. La fotografía o la poesía son algunas de las válvulas de escape en la vida de estas mujeres que buscan con pasión algo que dé sentido a sus vidas. A pesar de que contiene momentos realmente impactantes, donde el carisma y la personalidad de alguna de las protagonistas llena la pantalla, lo cierto es que se desliza peligrosamente por el lado más sensiblero de la historia y eso lastra un poco el contenido del documento.

La sesión finalizó con "El tren de Ángel", la historia de un boxeador ante el combate más importante de su carrera. Su familia, su trabajo como obrero de la construcción y su dedicación al boxeo son el día a día de este hombre. Un hombre apasionado que trata de lograr su objetivo con sacrificio y el apoyo de los suyos. Sin llegar a transmitir sensaciones especialmente reseñables, es un documental más que correcto acerca del sacrificio y de lo mucho que cuesta siempre alcanzar nuestras metas.

Podríamos concluir diciendo que esta primera sesión del concurso de cortos documentales h asido una sesión sin grandes altibajos y de gran variedad temática, aunque tampoco haya un corto verdaderamente rompedor que destaque sobre el resto.

Isaac Álvarez


Tebraa, retratos de mujeres saharauis

Se inauguró el jueves 13 de septiembre la 39 muestra cinematografica del Atlántico, ALCANCES, con la proyección de este documental obra de varias realizadoras que nos ofrece una muestra, ciertamente escasa pero relevante, del papel de la mujer en el pueblo saharaui.

Ante todo este es un documental de mujeres hecho por mujeres, dividido en 10 pequeños fragmentos. Por ello, y con independencia de la situación social del Sáhara, cuestión de no poca importancia en el desarrollo del documental, sobre todo en su segunda mitad, la mirada de las cineastas no se posa solamente en el drama de la ocupación y del exilio, sino también en la concepción de la vida y en las aspiraciones personales de cada mujer que aparece en el relato; un ejemplo de ello es el tercer fragmento del documental, Zainabu y Zaina, donde vemos a dos jóvenes con dos ideas de futuro bien diferentes: una quiere casarse y vivir allí, y la otra sueña con ser cantante ("como Shakira") y recorrer el mundo, sin darle demasiada importancia a la posibilidad del matrimonio.

Otro tema de importancia es el de la acogida de niños: Sukaina Brahi, la niña saharaui "con dos mamás", una biológica en el Sáhara y otra de acogida en España, añorada por sus dos madres cuando no está con ellas y que sueña con poder tener su jaima al lado de la piscina. Más complejo es el caso de Fatma Omar Boukhari, mujer sordomuda residente en Sevilla, que llegó a España para tratar de superar su minusvalía y que, pese a conocer sus orígenes y a su madre saharaui, no desea regresar pues es consciente de que allí se limitaría a ser "una máquina de tener hijos". Estos dos fragmentos contienen momentos realmente emocionantes pero, como en toda la película, se echa de menos una mayor profundidad y desarrollo del tema, a todas luces imposible en tan corto espacio de tiempo.
Con todo, y pese a la aparición de ocasionales muestras de este "vivir cada día", el telón de fondo que recorre la película de principio a fin no es otro que la ocupación y la brutal represión a la que se ve sometido el pueblo saharaui y la situación de los exiliados. Con relación a este tema aparecen los momentos más impactantes del documental. Desde la represión policial y gubernamental a la que se ven sometidos los saharauis que todavía resisten en El Aaiun, hasta las penurias de los exiliados o los secuestros y torturas sin ningún tipo de condena internacional. Así, en Voces sin Nombre, el octavo de los fragmentos de la película, vemos como las realizadoras arriesgan su propia integridad para poder lograr el testimonio directo de mujeres saharauis camino de El Aaiun, ya que el simple hecho de hablar con extranjeros puede acarrearles la detención inmediata. En apenas seis minutos vemos reflejado un estado de excepción permanente, sin alguno de los más básicos derechos humanos a través de la voz de mujeres anónimas que se levantan contra su propio miedo para dar a conocer su situación. Pese a la cautela de las realizadoras, acaban siendo detenidas por la policía marroquí acusadas del "terrible" delito de hablar con saharauis.

También estremecedora es la historia de Fatma y Mamia Salek, recluidas durante 16 años en la carcel, donde fueron testigo de la muerte de sus padres y de donde pudieron salir solamente gracias a la presión de organizaciones internacionales. Su asilo político en Canarias les ha dado tranquilidad pero no les ha hecho olvidar la pena por sus padres ni el sufrimiento que han padecido. Por último, el fragmento que cierra el documental está dedicado a Aminetu Haidar, activista saharaui encarcelada durante 11 años, torturada y maltratada, dedicada en cuerpo y alma a hacer escuchar la voz de su pueblo. A pesar de su historia, es especialmente emocionante una escena de su llegada a Sevilla en avión, recibida por una multitud que corea su nombre y donde vemos a una mujer tímida y abrumada por tal recibimiento. Aminetu responde directamente a preguntas acerca de su pueblo y su lucha ("Lucho para quitar el miedo del corazón de mi pueblo"), pero también condena el ostracismo al que el resto del mundo les condena ("Los árabes no conocen al pueblo saharaui") sin olvidarse de España, el país que les abandonó a su suerte al abandonar la colonia en manos de Marruecos sin preocuparse lo más mínimo por su destino, aunque reconoce la solidaridad que ha sentido por parte del pueblo español con la causa de los suyos (que al finalizar la sesión se vió reflejada en la cerrada ovación que recibieron las protagonistas del documental que estaban presentes en el Teatro Falla).

Tebraa es ante todo un reconocimiento a las mujeres valientes, a las mujeres que luchan y sufren pero también sueñan y desean, a las que aspiran a la felicidad y a las que no se dejan doblegar por su sino. A pesar de sus altibajos, por otra parte normales dada la escasa duración de los fragmentos y la variedad de realizadoras, es un documental que transmite su mensaje de manera eficaz y que contiene algunos momentos en los cuales logra emocionar sin caer en la ñoñería.

Isaac Álvarez

Pintura


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