PLAZAS DE TOROS DE CÁDIZ


Corredera de las Águilas
Plaza de San Antonio
Plaza de San Roque
Plaza de la Hoyanca
Segunda Plaza de la Hoyanca
Campo de Santa Catalina
Plaza del Balón
Plaza de Capuchinos
Plaza de San José
Tercera Plaza de la Hoyanca
Cuarta Plaza de la Hoyanca
Campos Elíseos
Plaza de Toros de Asdrúbal
Plaza Portátil de Nacional
Plaza Portátil Telegrafía
Otros lugares de lidia

Vista general desde la Catedral,
con la última Plaza de Toros construida
en "La Hoyanca" al fondo

Corredera de las Águilas

La primera plaza donde se lidiaron bóvidos furibundos en Cádiz fue en la plaza de San Juan de Dios, llamada entonces "La Corredera". También se le llamó Plaza Real al acoger las fiestas reales de toros y cañas. Un famoso festejo que se celebró en este recinto, hoy vía pública, fue el 5 de julio de 1578, para agasajar al rey Sebastián de Portugal, viajero hacia Africa para combatir y donde encontraría la muerte. Las fiestas las ofreció el duque de Medina Sidonia. En 1685 las fiestas las dieron los ingleses, en concreto por la exaltación al trono de Jacobo II de Inglaterra.


Plaza de San Antonio o Campo de la Jara

Es la plaza de Armas y en ella, de acuerdo con las investigaciones de Guillermo Boto, se inventó el toreo a pie, celebrándose festejos hasta 1716. Las corridas allí celebradas sirvieron para financiar construcciones como la de la propia Iglesia de San Antonio y su retablo. Mientras en la Corredera se celebraban las corridas de lidia ecuestre, en San Antonio se daban los festejos con la participación de toreros pedestres.


Plaza de San Roque

En 1717 se construyó el que fue primer edificio de la historia de Cádiz destinado a albergar corridas de toros. Es de los primeros ruedos de España ya que hasta la fecha las corridas se celebraban en recintos cuadrados o rectangulares y las plazas anteriores a esta fecha no son redondas. Así se puede concluir que las primeras plazas de toros redondas fueron las de Béjar (1711-1714), Campofrío (1717) y Cádiz, las dos primeras existen hoy. Todo un adelanto ya que Sevilla no contó con una plaza hasta 1733 y Madrid hasta 1743.

Vila Valencia por su parte dice que el coso se improvisaba cada vez que era preciso y que se cerraban las bocacalles con gradas apoyadas en los muros del caserío.

En este coso alternó Lorencillo, diestro gaditano, y toreó también José Cándido Expósito, el mulato que pasa por ser una de las primeras víctimas del toreo a pie y del que aún se cuenta que fue hijo de una dama de alcurnia de Cádiz y de su criado antillano. La plaza existió hasta 1755 y con el producto de las corridas de toros que en ella se celebraron se construyó el Hospicio, la casa de Expósitos y los jardines de La Alameda.


Plaza de La Hoyanca

Se edificó en 1761. Frente al convento de Santa María existía un terreno baldío, lindero al matadero. Un muladar en el que se arrojaban desperdicios y basuras y que se encharcaba. Se rellenó y construyó una plaza que se conoció como de La Hoyanca, tal y como se denominó el vertedero que había existido allí.

En esta plaza se dió la primera competencia taurina de la historia entre el rondeño Pedro Romero y el sevillano Pepe Hillo. Fue la plaza de aquella primera competencia que se refleja en la historia taurina con la presidencia de la plaza ordenando a los diestros no porfiar en temeridades. Con el producto de las corridas en La Hoyanca se terminó el Hospicio y la Alameda, se sufragó la Cárcel y el Hospitalito de Mujeres, se fundó la Academia de Bellas Artes y se renovó la fortificación de la ciudad, una obra para la que se dedicaron ciento veinte corridas de toros. La plaza, ochavada, se derribó en 1790 y está en la monumental maqueta de la ciudad que se conserva en el Museo Municipal.


Segunda Plaza de La Hoyanca

Se construyó otra, en el mismo lugar, en 1792, con el objeto de celebrar doscientas corridas para proseguir el fortificado de Cádiz y su Bahía desde Rota al islote de Sancti Petri. Fue el coso en el que Jerónimo José Cándido alcanzó un gran relieve y existió hasta 1805, fecha en la que se prohibieron las corridas de toros. Por razones de defensa militar, fue derribada. Era de madera.


Plaza del Campo de Santa Catalina o Plaza Nacional


Cartel del 3 de mayo de 1820, día en que se derrumbó la plaza durante la corrida

Se edificó en 1812, a propuesta de las Cortes y durante el sitio francés de Cádiz y era imperfecta y mal trazada. Estaba situada frente al Castillo de Santa Catalina y la inauguró el militar y poeta Francisco de la Iglesia y Darrac. En esta plaza se despidió del toreo Juan Conde, con 63 años. Fue el primer torero que salió a hombros de una plaza de toros, precisamente aquella tarde. La plaza se derrumbó en 1820 mientras toreaban Curro Guillén, El Platero y Juan León y se estaba picando el tercer toro de Vázquez. Se hundió un tendido con numerosos heridos y contusos. La autoridad ordenó rematar a balazos los toros que aún permanecían enchiquerados y las detonaciones causaron pánico entre el público, que se aglomeró multiplicándose el número de heridos. Con permiso de la Regencia, la plaza se labró para servir diariamente de ejercicios de equitación y correr, a lo más, seis novillos que no fuesen de muerte y dar bailes nacionales los días que el gobierno determinase. Era reducida y mezquina, ni ejercicios de equitación ni bailes hubo nunca. Las corridas de muerte habían sido abolidas, pero un año después, el dueño de la plaza consiguió que se convirtieran las corridas de novillos en corridas de muerte.

A esta plaza acudió el rey Fernando VII el 22 de mayo de 1814. En el festejo actuaron Francisco Herrera Guillén y Antonio Ruiz "El Sombrerero" con Juan García de media espada. Se jugaron cuatro toros de José Cabeza y otros cuatro de Juan Barba.


Plaza del Balón

En el barrio del Balón existía un teatro de títeres ovalados, donde se corrían "novillos de cuatro y seis años y toros de más" según una denuncia que consta en el Ayuntamiento. Era la plaza más peligrosa de España como relata Teófilo Gautier, por su tamaño y por no tener callejón. Funcionó entre 1821 y 1834.


Plaza de Capuchinos

Era una placita de becerros y novillos situada junto al convento de Capuchinos. De ella sólo se sabe que su dueño solicitó ampliarla con terrenos del convento, y existió en la primera mitad del XIX.


Plaza de San José

En el barrio de Extramuros. Se conoce su existencia porque en 1830 su propietario, el gaditano Blas Domínguez, "propietario de una plaza frente a la Iglesia de San José", solicitó al Rey que se dedique a escuela de torear dotándola de rentas. La respuesta fue negativa.


Tercera Plaza en La Hoyanca

La construyó el arquitecto Juan Daura en 1841. Era de madera, formando un polígono de dieciséis lados, y con la capacidad para 11.092 espectadores.

La plaza se llenó con las actuaciones de Paquiro y El Chiclanero. El coso fue objeto de una polémica pública entre Daura y maestros de obras de la época por una cuestión de aforo y el peligro de espectadores que ocupaban la azotea de la plaza para ver las corridas. Los llenos provocados por la presencia de Paquiro dieron pie a rotura de barandas, aglomeracionesy tumultos que acabaron en una discusión en la que al parecer se escondía el fondo de la cuestión: Daura era absolutista y fernandino en una época de predominio liberal. Hasta tal punto llegó la sangre al río que Daura abandonó su plaza de arquitecto municipal y la ciudad.

En todo caso, en 1850, Bedoya en su Historia del Toreo la define como una hermosa plaza de construcción sólida y de buen gusto en la que caben diez mil almas cómodamente. Tenía dos pisos, uno de tendidos y otro de gradas cubiertas. Bedoya las sitúa entre las de primer orden.


Cuarta plaza de Toros de La Hoyanca


Momento de una de las corridas celebradas en La Hoyanca

De madera y doce metros de altura, se construyó a expensas de Ramón Villalba en 1862 en el tiempo récord de 28 días, con la premura de tenerla preparada para la visita a la ciudad de la reina Isabel II. Era capaz de albergar 11.546 espectadores estrenándose el 27 de septiembre de 1862. Se dió la circunstancia de que la reina llegó al festejo inaugural una vez comenzada la lidia, nada menos que el cuarto toro, por lo que las cuadrillas emprendieron de nuevo el paseillo.

En el cartel inaugural, toros de Romero Balmaseda para Julián Casas "El Salamanquino", Manuel Domínguez y José Ponce. Fue reparada en 1888 rodeándola de un muro y repintándola. El último festejo fue el 1 de noviembre de 1914, una novillada de cuatro reses de Pablo Benjumea para Sebastián Suárez "Chanito" y José Amuedo. Poco antes de aquel último festejo, el 6 de septiembre de 1914, era herido de muerte en aquel ruedo el novillero aragonés Jaime Ballesteros "Herrerín", que alternaba con Chanito, José Diaz Domínguez y Amuedo. Almejito, de López Plata, fue el novillo que corneó al torero maño vestido de rosa y oro.

Era el primero de la suelta, le correspondía a Díaz Domínguez y alcanzó a Herrerín al hacer su quite. Fue la segunda y última víctima del toreo en este ruedo. La primera había sido el picador Francisco Cazalla Moreno "Caito" que el 30 de mayo de 1869 actuaba en la cuadrilla de Julián Casas "Salamanquito" cuando fue herido de muerte en la cabeza por el toro "Enamorado" de Joaquín Castrillón. Moriría el 14 de junio siguiente.

La plaza se clausuró porque su estado amenazaba desplome y fue derribada por su propietario Constantino Paredes. Vila Valencia afirma que del derribo salió una gran cantidad de madera que fue adquirida por un funerario.

La plaza había sufrido varios incendios, sobreviviendo a todos. José María Pemán en un recuerdo de la plaza asegura que entre las rendijas de los tablones caía a los bajos una gran cantidad de basura y desperdicios que se acumulaban en una gruesa capa. Bastaba que cayera algún cigarro para que prendiera la basura y entre las tablas asomara una delatora columna de humo durante la lidia. El público, lejos de alarmarse, daba la voz de aviso de fuego con calma y hasta con la inercia de la costumbre y acudía generalmente un acomodador que con un cubo apagaba la candela.

Otro fuego más enriquecedor de la fiesta comenzó en esta plaza un 22 de agosto de 1912. Fue la primera vez que alternaron juntos Joselito y Belmonte, una combinación que había de repetirse 257 veces. Belmonte no estaba en el cartel, que era un mano a mano de Joselito y Limeño que no podía torear porque estaba cogido. Avisaron al Pasmo por la mañana y compareció por la tarde a torear con su competidor la novillada de Miura.

También fue la plaza donde se encerró Joselito por vez primera en solitario, con una novillada de Salas. La encerrona devino, como en el primer mano a mano con Belmonte, impuesta por una cogida de Limeño en Ecija. Cortó tres orejas y hubo de protegerle la fuerza pública de la admiración de los aficionados. Se habló mucho de aquel Gallito en Cádiz, donde en el barrio torero de Santa María vivía toda la familia de su madre, una saga de toreros y cantaores, y más tarde compondría Pemán el pomea "El sitio de la plaza vieja".

"Párate aquí, forastera:
y si tienes una gota
-¡una!- de sangre torera,
coge tu lápiz y anota
que una plaza de madera
hubo en este sitio...
Y que
en esa placita fue,
forastera, donde un día
-gloria de la torería,
que recuerdo todavía
y que nunca olvidaré-
se lució tanto José, novillero todavía..."


Plaza de toros de los Campos Elíseos

Próxima a la Segunda Aguada, se inauguró en 1868, el 15 de agosto, con una corrida de novillos. Era capaz de albergar unas 3.000 personas y en ella actuaron aficionados. Y esto ocurrió siempre así, hasta el punto de que en una ocasión la autoridad ordenó suspender un festejo por pretenderse lidiar dos toros que eran impropios para aficionados sino más bien para auténticos profesionales. La plaza existió hasta 1872.

En 1871, el domingo 9 de abril, se celebró una corrida de novillos de muerte para la cuadrilla de niños gaditanos dirigida por el diestro Antonio Jiménez "El Malagueño". En la cuadrilla, Manuel Díaz Jiménez, nieto de Lavi y Antonio Ortega, que luego sería "El Marinero", hijo de El Lillo. Estos dos diestros tenían 14 años. Los picadores eran Juan Pérez "El Cubano" de 13 años y José Sánchez "El Granadino" de 12. Los banderilleros, Juan Díaz Jiménez "El Habanero", nieto de Lavi y Juan Ortega "El Sombrerero" sobrino de El Cuco, ambos de trece años. También eran banderilleros Francisco Jorge "Joaniquín" de 12, Rafael Muñoz "Troni" de 11, Francisco Ortega "Paquiro" sobrino de El Cuco de 10 años, la misma edad que Leonardo Amiama "Lillo".

Igualmente figuraba como banderillero Francisco Jiménez "Rebujina" de nueve años, la misma edad que el puntillero: Ignacio Jorge "Bayoneta".


Plaza de Toros de Asdrúbal


La última gran Plaza de Toros de Cádiz

Fue la primera plaza de la historia de Cádiz que no era de madera. Las obras las inició una sociedad de accionistas gaditanos -Plaza de Toros de Cádiz S.A.-- que no pudo ver culminado su objeto paralizándose las obras una vez edificada la tercera parte del edificio. Intervino el Ayuntamiento con el empuje de Ramón de Carranza haciéndose cargo de acciones, terrenos y obra nueva inaugurándose la plaza en 1929. Precisamente, treinta años después, en 1959, se instalaría en la plaza un azulejo a la memoria de aquel alcalde por su decisiva intervención, que posibilitó que la ciudad tuviera una gran plaza de toros.

El 30 de mayo de 1929 doble estreno, la plaza y la divisa de la ganadería: Indalecio García Mateos de Córdoba. Los matadores, Valencia II, Posadas y Algabeño. El cartel de la inauguración fue pintado por Francisco Prieto y representa a Paquiro de figura entera con la plaza de toros al fondo.

En el coso cabían cómodamente 11.500 personas en tendidos y gradas cubiertas.

El 18 de julio de 1967 cerró sus puertas tras un festejo de El Bombero Torero en el que actuó en la parte seria José Yañez "Figurita". En la última corrida de toros, el 16 de julio de 1967, Juan Antonio Romero, Paco Camino y El Cordobés mataron reses de Juan Pedro Domecq con un lleno. Era empresario José Belmonte Fernández. El 19 de julio se clausuró la plaza por ruina. A los 17 años, el 15 de mayo de 1976 el Ayuntamiento acordó el derribo total.

Un triste suceso ensombreció la corta historia de esta plaza. Fue la muerte del torero cómico Manuel Moreno Aragón. Este joven torero cómico participaba en el acostumbrado festival del Sindicato Hortícola, Sección de Tabacaleros. Hacía de "Señorita Panchita" y fue alcanzado por la becerra en uno de los saltos. Al caer se fracturó la columna vertebral y falleció al día siguiente, 23 de junio de 1952.


Plaza portátil de Nacional

En 1976 Octavio Martínez Nacional quiso montar una plaza portátil en terrenos de la Barriada de La Paz para organizar festejos. Se llegó a medio instalar la plaza pero no obtuvo permiso y hubo gran oposición de los aficionados por estimar que la plaza carecía de categoría para Cádiz


Plaza portátil en Telegrafía sin Hilos

En 1993 y con la organización de Luís Ortega, se instaló una plaza portátil de gran aforo en los terrenos de Telegrafía sin Hilos para recaudar fondos en beneficio de ASPADEMIS, una asociación benéfica de padres de minusválidos psíquicos.

Torearon Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Niño de la Capea, José Luis Galloso, David Luguillano y Marcos Sánchez Mejías. A caballo abrieron plaza Luis y Antonio Domecq que sustituyeron al anunciado Fermín Bohórquez Domecq que estaba en el cartel pero no toreó porque se lesionó. Los novillos corridos fueron de las ganaderías de Antonio Ordóñez, Santiago Domecq Bohórquez, Marcos Núñez, El Torero, María del Carmen Camacho, Carmen Segovia, Carlos Núñez y Rocío de la Cámara.

El festejo se celebró el 3 de abril de 1993 con la oposición de un sector de aficionados que consideraban que una plaza portátil era denigrante para la ciudad y la lógica postura de ciudadanos contrarios a la lidia.


Otros lugares donde se corrieron reses

Alrededor de 1880 se encontraba prestando el servicio militar en Cádiz el que luego sería matador de toros Enrique Santos "El Tortero", de Sevilla. En el cuartel de Ingenieros de Cádiz se organizó una corrida de novillos y participó el joven sevillano, que brindó la muerte del bicho a su Coronel. Le gustó tanto, que le dio licencia a Santos para continuar su profesión en Sevilla.

En los años cincuenta se celebró en el patio del Convento de Capuchinos y Manicomio alguna capea en la que se jugaron vaquillas y becerros. También existió una venta, nos contaba el fotógrafo taurino José Espinosa Escalante, extramuros, en San Severiano. Allí había una placita donde toreó su padre.


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