RAMON RIVERO
El veinte de julio de 1979 Ramón Rivero estrenaba en el escenario del Gran Teatro Falla de Cádiz su adaptación teatral del, entonces cuento, texto de Fedrnando Quiñones, LEGIONARIA. Su intuición y la confianza de sus amigos hicieron posible la puesta en escena, como diría Juan Cruz, un poco más tarde en el suplemento de El País "Rivero creyó en un teto cuando aún no le habían llegado el éxito ni las luces".
El cuento de Fernando Quiñones, alargado a novela quedaba finalista en Octubre de aquel año del prestigioso Premio PLANETA.
Llegó a Barcelona con un contrato de quince días, la aclamación de crítica y público le hicieron prorrogar, con llenos diarios, durante tres largos meses y esto hizo lanzarse a Ramón Rivero y su LEGIONARIA de Quiñones a los escenarios de toda España. En Madrid ocurría lo mismo y luego Sevilla, Huesca, Vitoria,... y así por donde pasaba el actor gaditano.
Un año más tarde Rivero celebraba en Cádiz las primeras cien representaciones. Luego vendría Estados Unidos donde Ramón se vio obligado en Miami a representar cinco funciones más de las previstas. En La Habana, Cuba, el público que llenaba el Teatro Nacional, puesto en pie aplaudió más de diez minutos a Ramón Rivero. Otro tanto ocurrió en Nueva York.

Conocí a Ramón Rivero y a Legionaria tres años después de aquel verano del 79; con esto quiero decir que he sido testigo de casi todo lo acontecido a actor y personaje. Contabilizamos hasta las dos mil representaciones. El arte grande de Ramón Rivero ha sido reconocido por intelectuales de la talla de Antonio Gala, Luis Rosales, Jaime Gil de Biedma, Jose Manuel Caballero Bonald, o Félix Grande y por artistas como Alejandro Sanz, Alaska, Loles León, Massiel y Martirio.
En 1999 hace veinte años de aquel estreno, pero incluso cuando nos hemos dedicado al cine y a la televisión, Ramón representa LEGIONARIA, la más reciente en el Teatro de la Villa en Madrid hace cinco años.
Todos le agradecemos y primordialmente EL TEATRO - así con mayúsculas - que con motivo del vigésimo aniversario de su estrenmo nos vuelva a deleitar con su maestría actoral.
Últimamente le salieron imitadores, adevenedizos de una circunstancia y hablar de ello sería hablar de bisutería cuando estoy escribiendo de alta joyería: de RAMÓN RIVERO que es y será siempre LA LEGIONARIA de Fernando Quiñones, una trinidad andaluza que tenemos que conservar en un relicario con mar salada de Cádiz. Como ellos.
Santiago Escalante
Director Teatral.