ANDREW HILL
Nacido en Chicago en 1937 (algunas biografías hablan de Haití), Hill fue descubierto por el clásico Earl "Fatha" Hines. Durante los años siguientes, tocó con el joven clarinetista John Gilmore, para perfeccionar sus estudios algo más tarde con el arreglista Bill Russo o el prestigioso compositor clásico Paul Hindemith. El legendario Charlie Parker no tardó en tomar nota de tan emergente talento y lo incorporó a su grupo en 1953. En el curso de ese año, Hill se convirtió en un sólo pianista.
Su ciclo de grabaciones para el sello Blue Note, de 1963 a 1966, surgieron a modo de deslumbrantes álbumes, compendio de los modelos del jazz moderno con una aportación de vanguardia no ajena al free. Junto a Hill estuvieron Eric Dolphy, Joe Henderson, Bobby Hutcherson, Kenny Dorham, Richard Davies, Ron Carter o Tony Williams, y de tan brillante asociación surgieron primordiales álbumes como "Black Fire" (1963) o el sobresaliente "Point of Departure"(1964).
En cualquier contexto, la música de Hill se mostraba rica y exuberante, aplicando en sus intervenciones en solitario una intensidad y modulación excepcionales. Pivote esencial del pianismo contemporáneo, Hill también ha encaminado sus pasos hacia la docencia y la investigación, habiendo trabajado en varias universidades norteamericanas desde los años setenta.
Su trayectoria más reciente ha mantenido un altísimo nivel en grabaciones para los sellos SteepleChase o Soul Note. Recientemente ha aparecidoen el Queen Elizabeth Hall de Londres, formando un trío de lujo junto al bajista Reggie Workman y el batería Pheeroan Aklaff, y en solitario en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Hoy, en la cúspide del jazz moderno, Hill sigue siendo un artista verdaderamente singular, comprometido con su tiempo y digno sucesor del más lúcido pianismo encarnado por Thelonious Monk, Herbie Nichols o el genial Duke Ellington.